Unos y otros se movieron al compás de una contagiosa versión de un número musical conocido en tiempo de reguetòn, pero que los chicos asumieron con una mirada respetuosa a la hora de ejecutarlo con los cánones de la música cubana. Cubanos y extranjeros quedaron unidos por un ritmo que llenó de vida la populosa arteria citadina de 23, en la que la estatua del Caballero de la Triste figura, Don Quijote de la Mancha, desde su altura ecuestre, también parecía contagiarse con la alegría que La Banda regaló al lugar.
La Banda en 23 y G
Unos y otros se movieron al compás de una contagiosa versión de un número musical conocido en tiempo de reguetòn, pero que los chicos asumieron con una mirada respetuosa a la hora de ejecutarlo con los cánones de la música cubana. Cubanos y extranjeros quedaron unidos por un ritmo que llenó de vida la populosa arteria citadina de 23, en la que la estatua del Caballero de la Triste figura, Don Quijote de la Mancha, desde su altura ecuestre, también parecía contagiarse con la alegría que La Banda regaló al lugar.
Mariuska