Por eso con la humildad que le distingue, Rolando Luna encontró el escenario ideal en el patio del Museo de Guanabacoa y allí improvisó de modo espectacular con motivos de Lecuona y Bola de Nieve.
Guanabacoa, entonces, parada esencial dentro de la ruta musical cubana vio interactuar a consagrado con nuevos rostros interesados en defender una herencia histórica que ha identificado a la Isla a través del tiempo. Asi quedó sellada una mañana muy especial en la que el piano reinó con el recuerdo y el presente de creadores que lo han situado en un nivel de excelencia.
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